º
e Biologist Vol. 23, N 2, jul - dec 2025
English communication skills in health technicians
idioma inglés los ayudaría en este campo. En el aspecto
terminológico debían explicar con sus propias palabras
qué era una pandemia y cómo la higiene podía prevenir
enfermedades. En el análisis de casos se les presentó una
situación epidemiológica de una comunidad (brote de
cólera) y debían mencionar los pasos a seguir
En lo cualitativo hubo mejoras notables porque los alum-
nos utilizaron eficazmente colocaciones técnicas (“medi-
das de control de vectores”, “tasa de letalidad”), demostra-
ron capacidad para sintetizar información procedente de
múltiples fuentes, 10/12 alumnos mostraron dominio de
las convenciones de género en las advertencias sanitarias;
por ejemplo, (“el valor R0 sugiere que este brote requiere
contención inmediata mediante cuarentena y rastreo de
contactos”) y (“tres estrategias clave de prevención de la
transmisión por fómites son...”).
para controlarla; en este caso debían utilizar términos
como ‘water purification’ and ‘public awareness’. Por úl-
timo, en la situación simulada debían representar el papel
de un trabajador sanitario que estaba aconsejando a un
turista acerca de la prevención del virus del Zika.
Por ende, se debe resaltar que la implementación de ma-
teriales complementarios permitió evaluar el avance en las
habilidades comunicativas en inglés con resultados muy
satisfactorios. Estos superan significativamente los repor-
tados en estudios similares con estudiantes de ciencias de
la salud (Hernández & Fernández, 2021), particularmen-
te en el desarrollo de vocabulario técnico y comprensión
de textos especializados.
En contraste al pre-test oral, los resultados cuantitativos,
fueron superiores; por ejemplo, se destacan los siguientes:
≥4,5 (Avanzado B1): 5 alumnos (42%), 3,0-4,4 (Inter-
medio B1): 6 alumnos (50%) y <3,0 (Por debajo de B1):
1 estudiante (8%).
En el aspecto cualitativo se debe subrayar el uso eficaz de
frases técnicas (por ejemplo, ‘inmunidad de rebaño’) en
su contexto y los juegos de rol demostraron una mayor
confianza en situaciones reales. El progreso de A2 a B1
fue del 75% de los estudiantes, lo que valida la eficacia del
aprendizaje contextualizado (WHO, 2023). En cuanto al
dominio del léxico técnico los resultados concuerdan con
estudios que hacen hincapié en ejercicios de vocabulario
sobre temas específicos (Nation, 2022).
Igualmente, los resultados coinciden con estudios previos
que destacan la eficacia de los recursos multimedia en el
aprendizaje de lenguas (Huang & Kuo, 2023). La me-
jora en fluidez oral y comprensión auditiva sugiere que
los materiales complementarios favorecen un aprendizaje
contextualizado y significativo. Se destaca la eficacia de
los recursos audiovisuales en entornos de baja exposición
al inglés (Kumar, 2021).
Del mismo modo, concuerdan con estudios precedentes
(Hutchinson & Waters, 1987) que destacan la importan-
cia del inglés con fines específicos (ESP). La adaptación
de materiales al contexto laboral facilita la retención y
aplicación del conocimiento.
Asimismo, el post-test escrito (Pan American Health Or-
ganization, 2023a; McCarthy & O’Dell, 2022) tuvo como
objetivo evaluar la comprensión lectora y redacción técnica
en contextos epidemiológicos en el nivel B1 (Consejo Eu-
ropeo, 2020), con una duración de 45 minutos.
Igualmente coinciden con Beltrán et al. (2024) sobre la
eficacia del ESP en educación técnica. La gamificación
mediante la app móvil mostró mayor engagement, similar
a lo reportado por López (2023) en estudios latinoame-
ricanos. La brecha entre grupos confirma que materiales
genéricos son insuficientes para contextos especializados
(Mendoza et al., 2023).
Con respecto al uso de la terminología técnica debían en-
lazar los términos con las definiciones correspondientes
(epidemic vs pandemic, fomite, zoonosis) y llenar los es-
pacios en blanco con los términos apropiados del banco de
palabras. En el análisis de casos tuvieron que analizar un
contexto de salud pública acerca de un brote de dengue,
consecuentemente responder a preguntas de comprensión
y proponer medidas de prevención. En la sección final, de
comunicación profesional debían escribir un aviso de Salud
Pública sobre seguridad alimentaria (150 palabras) y res-
ponder a un correo electrónico de un “becario de la OMS”
que solicita estadísticas locales sobre enfermedades.
Por su parte, los hallazgos armonizan con Chen et al. (2022)
en que las simulaciones mejoran la fluidez. La mejora en
comprensión auditiva supera lo reportado por Lee (2023ab),
posiblemente por la combinación de podcasts y videos sub-
titulados. La adquisición de vocabulario fue más efectiva
que en estudios previos (García, 2023), probablemente por
la contextualización en escenarios epidemiológicos.
Entre los resultados cuantitativos de esta prueba sobresa-
lieron que el 92% alcanzó el nivel B1, en terminología el
87% de aciertos, en análisis de casos el 83% y en redac-
ción profesional el 79%.
Por otro lado, la observación participante realizada a los
estudiantes, antes y después de la intervención pedagógica,
reveló los resultados cuantitativos que siguen:
193