especializados y recursos adecuados. Sin embargo, Vásquez (2019) alerta sobre cuestionamientos a la legalidad de
estos equipos, planteando una visión que contrasta con la necesidad de autonomía evidenciada en esta investigación.
La legislación peruana, específicamente el Código Procesal Penal, establece las bases para los Equipos Especiales,
pero existen vacíos legales que obstaculizan su operatividad plena. A pesar de contar con facultades ampliadas,
carecen de un respaldo legal sólido que garantice su autonomía y asignación de recursos adecuados.
Diversos juristas y sentencias judiciales apoyan la creación de estos equipos, pero señalan riesgos de
violación a derechos si no se establecen controles. Es evidente la necesidad de reformas legales que consoliden su
autonomía, estabilicen su funcionamiento y aseguren la asignación de recursos necesarios.
En conclusión, el estudio resalta la similitud entre sus hallazgos y los casos analizados, subrayando la
complejidad de los delitos y la necesidad de equipos especializados con garantías sólidas. La operatividad en la
determinación de casos complejos afecta significativamente el desempeño de los Equipos Especiales. Para mejorar
su efectividad, es vital fortalecer el marco legal, asegurando recursos y proteger su independencia frente a influencias
externas.
Con respecto a establecer las garantías de los Equipos Especiales para la investigación y persecución penal
de los delitos complejos en Perú, se observa que la formación de estos equipos ha impactado positivamente en la
lucha contra estos delitos, logrando avances significativos, aunque la erradicación total de los mismos sigue siendo
un desafío.
Se identifican cuatro pilares clave como garantías para los Equipos Especiales: capacitación continua,
protección a víctimas y testigos, autonomía e independencia, y recursos especializados. Los casos analizados -Juan
Carlos Villena, Marita Barreto, Resolución N.° 1313-2022-MP-FN y Resolución N.° 068-2024-MP-FN- muestran
similitudes en el reconocimiento de avances, así como en la necesidad de garantizar independencia, recursos
suficientes y un marco legal sólido.
El Caso I (Magaly Quiróz) destaca presuntos problemas de abuso de autonomía y carencia de recursos,
subrayando la importancia de contar con autonomía supervisada y un respaldo logístico adecuado. Los antecedentes
revisados, incluyendo los trabajos de Galeano (2019), Hernán (2019), Vásquez (2019) y Rivera y Solís (2020),
refuerzan la efectividad de los equipos especializados, pero también señalan los desafíos que persisten. Estos
estudios enfatizan la necesidad de garantías como capacitación y autonomía, aspectos que concuerdan con las
observaciones de esta investigación.
Ocon (2021) presenta una contradicción, al señalar deficiencias administrativas que limitan el funcionamiento
de los equipos, lo que contrasta con las garantías mencionadas. Aunque la legislación peruana, reflejada en el Código
Procesal Penal, proporciona autonomía a estos equipos, también revela vacíos legales que impiden su operatividad
plena.
La Resolución Directoral N.° 016-2023-PROCIENCIA y la inclusión de fiscales en el Programa de
Asistencia a Víctimas y Testigos son avances que busca garantizar la capacitación y protección de los miembros de
los Equipos Especiales. Sin embargo, la doctrina y la jurisprudencia destacan la necesidad de fortalecer el marco
legal para consolidad las garantías de autonomía y recursos necesarios para una operatividad efectiva.
En síntesis, aunque los resultados de esta investigación coinciden con la mayoría de los antecedentes
analizados, también subrayan la necesidad de perfeccionar el marco normativo para garantizar un combate eficaz
contra los delitos complejos, respetando los derechos fundamentales.
Las garantías de los Equipos deben incluir independencia y objetividad para garantizar investigaciones
justas, se confirma parcialmente. Si bien estas son fundamentales, el análisis revela que no son las únicas necesarias.
Además de independencia y objetividad, se destacan otras garantías fundamentales como capacitación especializada,
protección a víctimas, acceso a recursos y un marco legal sólido que respalde su autonomía. La transparencia y la
rendición de cuentas son también cruciales para prevenir abusos y asegurar el respeto al debido proceso. Se reafirma
la necesidad de un conjunto más amplio de garantías para que los Equipos Especiales cumplan eficazmente su