El mapa mítico del Perú en
diez discursos fundacionales
The mythical map of Peru in ten
foundational speeches
Dimas Arrieta Espinoza1
Daniel Conche Zuta
Recibido: julio 09 de 2015 | Revisado: setiembre 15 de 2015
| Aceptado: octubre 02 de 2015
Ab s t r act
Study the mythical past of the pre-Hispanic Peruvian, from its founding
speeches, has been one of the tasks in this research. We believe that it is a
permanent task from academic outcomes study of this kind of speeches,
because they are configured the identities of our Peruvian cultures in the
interior of the country. As we know, Peru is not a homogeneous nation, but it
is an archipelago of cultures with a cultural and linguistic diversity in all the
national territory. Here we have only chosen some founding of the coast and
sierra speeches, but we have not addressed those in the Peruvian Amazon,
very rich in their cultural expressions, by the way, expect to do so in a future
research. Of course, there is abundance of speeches that may have these
same characteristics, but have chosen this corpus that conforms to our tastes
and responds to the mythic narrative structures. The corpus of the ten
founding discourses has been made, on the basis, what they repre-sent and
configured, because they are carriers of historical events, regional events that
go to found new forms of life, which will impose standards of conduct and,
in essence are narratives and discourses of regional identity. Then, from
these founding discourses was born a new civilization, a new cultural
horizon emerged and would change the previous vision. These mythical
narratives are cultural mirrors to look at the contributions and teachings
which illuminate the present of our Nations, and thus be able to study, in
them, big messages that have left us, above all, the pre-Hispanic cultures.
Key words: founding discourses, narratives of identity and mythical map
Re su m e n
1 Facultad de Humanidades,
Universi-dad Nacional Federico
Villarreal Correo electrónico:
darrieta@unfv. edu.pe
Estudiar el pasado mítico de los peruanos prehispánicos, desde sus discur-
sos fundacionales, ha sido una de las tareas presentes en este trabajo de
investigación. Creemos que es una tarea permanente desde los escenarios
académicos el estudio de este tipo de discursos, porque en ellos se confi-
guran las identidades de nuestras culturas peruanas en el interior del país.
Como sabemos, el Perú, no es una nación homogénea, sino un archipiélago
de culturas con una diversidad cultural y lingüística en todo el territorio
nacional. Aquí solo hemos escogido algunos discursos fundacionales de la
costa y sierra, mas no hemos abordado los de la Amazonía peruana, muy
rico en sus expresiones culturales; por cierto, que esperamos hacerlo en un
futuro proyecto de investigación. Por supuesto, hay abundancia de discur-
sos que pueden tener estas mismas características, pero hemos escogido este
corpus que más se ajusta a nuestros gustos y responde a estructuras de las
narrativas míticas. El corpus de los diez discursos fundacionales se ha
hecho, sobre la base, de lo que representan y configuran, pues ellos son
portadores de hechos históricos, acontecimientos regionales que van a fun-
dar nuevas formas de vida, que van a imponer normas de conducta y, en
esencia son narrativas y discursos de identidad regional. Entonces, a partir
de estos discursos fundacionales nacía una nueva civilización, un nuevo
horizonte cultural emergía y modificaría la visión anterior. Estas narrativas
míticas son espejos retrovisores culturales para mirar los aportes y ense-
ñanzas que alumbran el presente de nuestras naciones, y así poder estudiar,
en ellos, los grandes mensajes que nos han dejado, sobre todo, las culturas
prehispánicas.
Palabras clave: discursos fundacionales, narrativas de identidad
y mapa mítico.
| Cátedra Villarreal | Lima, perú | V. 3 | N. 2 | PP. 213-224 | julio-diciembre | 2015 | issn 2310-4767 213
Dimas Arrieta Espinoza, Daniel Conche Zuta
Introducción
Llamamos mapa o cartografía mítica a
un conjunto de discursos que singularizan
y evidencian la universalidad de un
espacio determinado, donde se configuran
costum-bres, tradiciones, sentimientos,
emociones y sueños que civilizaciones y
pueblos anteriores nos han dejado en la
espesura de sus narrati-vas míticas.
El mapa mítico también es ese espacio de
coincidencias que cada cultura ha tenido al
formar sus identidades. El feliz acuerdo de
construir una unidad colectiva cultural y es-
piritual, al ser presentadas y representadas en
sus discursos. Este tipo de diseños ha marcado
las diferencias de una cultura con otra. Estas
propuestas discursivas poseen lecturas para la
formación de los pueblos, de las regiones y las
naciones que tiene esta amplia geografía lla-
mada territorio peruano.
Los antecedentes de los corpus de tradi-
ción oral, y que contienen discursos funda-
cionales desde la Colonia han sido copiosos,
De Ávila (1906), Arguedas (1989/1949),
Ayala (2002), Bendezú (2003/1980), Cieza
de León (1967/1553), D`ans (1975/1957),
De Betanzos (1999/1551), Garcilaso de la
Vega (1985/1609), Guamán Poma
(1993/1616), Huárag (2011), Jiménez de la
Espada (1879) y León Barandiarán (1938),
son los que han recopilado los discursos
fundacionales.
Todas las culturas son poseedoras de esta
riqueza y tradición discursiva. En el Perú hace
ya un buen tiempo se viene haciendo corpus
de discursos de tradición oral, tan-to de la
costa, sierra y selva. Plantearíamos estos
hechos que cuentan con una fecha, para hablar
antes y después de 1946, desde el Ministerio
de Educación y contando con una estructura
legal, se nombró a José María Arguedas y
Francisco Izquierdo Ríos, en la Comisión
Nacional, para hacer corpus míti-cos de
tradición oral, de la costa sierra y selva
del Perú. Se les pidió a todos los profesores
(normalistas) hacer esa recopilación a través
de sus alumnos. Se recopilaron alrededor de
1250 discursos quedando una selección de
300, como consta en la publicación dos años
después del libro: Mitos y cuentos del Perú:
costa, sierra y selva (1948).
Por otro lado, hemos trabajado solo con
determinados discursos transversales, más no
con todo ese bosque cultural que repre-sentan
los discursos de tradición oral tanto en la
costa, sierra y aún más, en esos territo-rios de
la Amazonía peruana. Efectivamente, no
hemos explorado los discursos míticos
amazónicos, porque creemos que nos de-
mandaría un conocimiento puntual de la di-
versidad lingüística. Pero los conocemos,
sobre todo los que ya se encuentran en de-
terminados corpus que han llevado a cabo,
estudiosos e investigadores.
Sería necesario abordarlos en otro traba-
jo de investigación por la envergadura de su
riqueza discursiva. Como bien sabemos, un
mito es un signo cultural, en él están depo-
sitados los enunciados explícitos, las
mismas historias que nos cuentan esas
narrativas míticas literalmente. Pero,
también están los enunciados implícitos, lo
que no nos dicen (literalmente esos
discursos), pero nos quie-ren decir.
Todos los discursos de tradición oral nos
relatan hechos importantes, cuya contabili-dad
de acciones nos van mostrando una serie de
valores que el ser humano ha ido reco-giendo
en cada experiencia. Estos tienen su campo de
referencia: configuran sus rostros culturales,
enuncian y denuncian una época y facilitan la
ubicación del estado situacional de aquellas
civilizaciones. El discurso mítico nos hace
visible su significación, y allí se en-cuentra la
diferencia que encontramos uno tras otro. Por
lo tanto, son muestrarios de sueños,
frustraciones, emociones, pasiones y una serie
de laberintos en que siempre se enreda el ser
humano.
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El mapa mítico del Perú en diez discursos fundacionales
¿Qué es un discurso fundacional?
Es el registro de los primeros aconteci-
miento llevados a cabo por los hombres que
pusieron un hito: un antes y un después. Na-
rración mítica fundacional e inauguración de un
nuevo modo de vida. Un discurso mítico
fundacional es un muestrario de hechos y
acontecimientos de épocas que marcaron nue-
vas experiencias para las civilizaciones prehis-
pánicas. Son los orígenes de las andanzas de los
primeros hombres que lideraron aquellas
comunidades culturales. Nacimientos que
marcaron nuevas rutas, itinerarios en busca de
aventuras y conquistas de pueblos. También son
los que diseñaron sueños en busca de ho-
rizontes para encontrar las armonías posibles.
Un discurso fundacional es un acon-
tecimiento único, que marca con sus he-
chos irrepetibles a una generación de una
cultura. La singularidad de esos eventos
propicia nuevas orientaciones, rutas que los
líderes de las civilizaciones ancestrales han
puesto como un hito en la siembra de
nuevas formas de vida: costumbres, tradi-
ciones y creencias. Indudablemente tienen
presentación y representación los sujetos
que conformaron estas culturas. Los mitos
fundacionales en las culturas prehispánicas
estaban presentados y representados porque
fundaban normas de vida y proponían naci-
mientos que fortalecían una nueva época en
las culturas ancestrales.
Un nuevo tiempo aparecía y el fin de una
época marcaba estos mitos fundacionales. Su
importancia tiene su epicentro en que son
dadores de nuevas facultades para decidir los
destinos: imposiciones de dioses, formas de
cultivar la tierra, nuevas costumbres y reli-
giosidad siguiendo patrones impuestos por el
referente mítico cultural. En estas narrativas
míticas están trenzadas las experiencias de los
sujetos que vivieron con intensidad la vida en
su época, en su momento preciso, y que solo
la magia discursiva de la oralidad ha
mantenido fresca esa vivencia.
El lenguaje de la oralidad ha refrigerado
los contenidos, ha permitido la frescura de
los mensajes siendo acogidos y escogidos
dentro de una pluralidad sentidos que tiene
cada uno de ellos. Todo esto permite que el
tiempo lingüístico verbalice una cultura, la
actualice, la regenere y ponga el pasado en
el presente o el pasado al servicio del pre-
sente no solo como referente, sino como
una experiencia para tomar en cuenta. Las
mudanzas de las costumbres enriquecen las
tradiciones, y cada mito o discurso funda-
cional agrega singularidad a la cotidianidad
para renovar con otras normas la vida de las
culturas que se evidencian en los discursos
fundacionales.
Las narrativas míticas son portadoras de
experiencias de vida y transportan en el tiem-
po la interioridad de sus mundos que fueron.
También sustentan esa transversalidad dis-
cursiva que trae al presente otras experiencias
que son resortes culturales donde descansa y
empieza la continuidad de la vida. El traslado
de contenidos esenciales ha llegado a noso-
tros atravesando épocas, idiomas, escenarios
geográficos y atmósferas con nuevas y viejas
formación de valores que asedian continua-
mente a la humanidad. Por eso, los discursos
fundacionales fijan los estadios e itinerarios de
la civilización humana.
Uno de los corpus míticos más extraordi-
narios de Indoamérica es el Manuscrito del
Huarochirí (1605), recogido y compilado por el
padre Francisco de Ávila. Discursos que abren
las compuertas para la formación de un sistema
de creencias, de valores y organiza-ción del
universo cultural y religioso en el área de la zona
central de la costa y la sierra del hoy
departamento de Lima. Quizá en este Manus-
crito… se encuentra una serie de claves para
entender a la cultura andina, su religiosidad y no
religión, sus costumbres de tradición y no
tradicionales. También encontramos su filoso-fía
y no cosmovisión. Detrás de cada discurso hay
una cifra donde ondea el pensamiento de estas
culturas prehispánicas.
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Dimas Arrieta Espinoza, Daniel Conche Zuta
Fundación de las normas
Un mito fundacional llega a clausurar una
época para empezar otra. Los discursos funda-
cionales son los que instalan un nuevo orden, es
cierto, proponen normas de conducta afin-cadas
a los referentes propuestos. Dan término a una
etapa de la civilización y fundan orienta-ciones
hacia dónde se dirigen los destinos de los
hombres, sobre todo proponen la ubicación del
hombre en el mundo. La abolición de los ciclos
pasados, por lo tanto, son superados con la única
necesidad de destruir un orden por otro mejor.
Tanto en los mitos andinos como en los
amazónicos, especialmente en los fundaciona-
les, estos discursos eran usados como recursos
pedagógicos para educar las comunidades y
pueblos y no tanto para enunciar la explicación
de los orígenes de sus universos y las cosas.
Entonces, cumplían una función docente y de
grandes enseñanzas. Por eso estaba contenida la
trascendencia en esa cifra que nos oculta lo que
el hombre ha verbalizado algún hecho sali-do
directo de su experiencia. Por supuesto, está
simbolizado, comprimido en esa cifra.
El orden simbólico está articulado como el
gran otro (como organización inconsciente en lo
cual se encuentran inmersos una serie de
acciones, de hechos que fueron y al llevarse al
presente (al ser contados) la magia del lenguaje
recrea estos eventos que sucedieron y se convir-
tieron en cifra. Los seres humanos nacemos en
una red de relaciones, en algo que ya existe para
ese gran uno, es decir formar un nosotros, un
colectivo, una comunidad. Pues el gran otro es
el sistema del inconsciente, aquello que estruc-
tura la sociedad y la realidad. En los mitos fun-
dacionales, especialmente, presentan algo que
ya ha sucedido, que ya ha pasado, algo que ha
sido experiencia y que ya ha preexistido.
Cifra y conocimiento en los discursos
funda-cionales
La cifra es una categoría conceptual que
mejor nos ubica para entender la atmósfera
no comprensible a lo que llamamos “magia y
misterio que envuelve a los discursos fun-
dacionales. La cifra es lo que está oculto y es
expresión de lo trascedente. Hay que tener en
cuenta que, en la naturaleza se encuentra la
fuerza de la expresión de la realidad trascen-
dente. Es decir, el alma del mundo que
muchas veces no logramos descifrar, que
queda oculta por y nuestra limitación humana.
Allí radican las chispas de algún dios, de
algunas informa-ciones que están codificados
sus mensajes, ya sea en iconografías, en
discursos míticos o en otros soportes sígnicos.
Entonces, el camino de descifrar las narra-
tivas míticas, lo que está oculto hacerlo presen-
te o explicarlo y ponerlo legible y transferible
para que lo entienda nuestro pensamiento, no
solo es el gran reto, sino que corremos riesgos
de empezar de cero, de sentir la nada, de to-car
la desnudez y sentirnos desprotegidos para rozar
siquiera la trascendencia, ese misterio
envolvente que cubre esa realidad mítica que
queremos aprehenderla. Por lo tanto, percibir
esos logros, que se manifiestan en lo oculto y
solo recibir sus destellos, pues allí solo descu-
brimos la sombra de lo que fue, de lo que ha
sido, y quedamos huérfanos de entendimiento
para recibir sus proyecciones auténticas.
La cifra, lamentablemente, se ha conocido
su concepto negativo, caída en número y en
números. Pero entendíamos el concepto de
descifrar como el desvestir, desmontar códi-
gos donde reside lo ocultado, aquel mensa-je
escondido o puesto en claves para no ser
profanado, porque al se concentra la tras-
cendencia. Por eso, en las narrativas míticas,
y en especial en los discursos fundacionales,
¿qué cosa es lo que se ha dicho y que se ha
ocultado, y es más, se ha vuelto cifra? o ¿qué
cosa es lo que se ha dicho en lo ocultado? Ta-
mañas empresas que nosotros solo podemos
percibir, sentir, pero no podemos descifrar,
desvestir, ni siquiera los destellos que nues-
tros ancestros nos dejaron como mensajes o
cifras en sus narrativas míticas, en especial,
en los discursos fundacionales.
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El mapa mítico del Perú en diez discursos fundacionales
Por otro lado, toda la información (como
potencial de conocimiento), que se encuentra
detrás de estos signos culturales que es nece-
sario explorar y desentrañar conocimientos de
civilizaciones anteriores al horizonte inca. En
algunas regiones se encuentran intactas, pues
todavía los registros de esas voces no están en el
blanco y negro de la escritura. La diversidad de
esos discursos, en algunos casos, nos pre-senta
una pluralidad de códigos y, demanda el auxilio
de herramientas metodológicas de ciencias
como son la Semiótica, la Lingüísti-ca y en
nuestro caso, una hermenéutica lite-raria que
nos propone los Estudios Literarios, a través de
una hermenéutica literaria. En la fijación de esa
oralidad podemos descifrar y comprender a
nuestros pueblos, en especial, del interior del
país que, por ese nudo idiomá-tico y su
diversidad cultural y lingüística, no se logra una
buena comunicación social, institu-cional y, en
muchos casos, individual.
Sin embargo, esta diversidad lingüística y
cultural, hoy en día ya no es un problema, al
contrario nos da pistas necesarias para seguir en
las investigaciones y ubicar las lenguas que se
han hablado en esas regiones, sobre todo para
reiniciar caminos de reconciliación con nosotros
mismos, como un gran pueblo de pueblos, como
una gran nación de naciones. Estudiar sus
aportes de esta diversidad, tanto cultural y
lingüística, es la gran tarea a seguir en el futuro,
sobre todo en el campo de la edu-cación. No se
trata de volver ni imitar a nues-tras culturas
prehispánicas, ni querer ser ellos, sino poner el
pasado al servicio del presente. Hoy, trabajos
interdisciplinarios tratan de res-catar la
tecnología andina, por ejemplo, para cultivar la
tierra.
El hombre andino, en especial, los herede-
ros de las comunidades ancestrales, diariamen-
te recogen informaciones que les proporciona,
tanto el medio ambiente, como en las noches la
contemplación de los cielos. La observación de
los astros ha tenido y tiene una incidencia
gravitante en la vida de los pobladores de estas
culturas, también en el día, el itinerario de los
animales que pueblan su territorio recobran
gran significación. Sustentación de los
signi-ficados de una vida que persiste desde
épocas inmemoriales, abrazando, como lo
dice De Paz (2002), ese “tejido relacional
de tiempo y espacio como uno solo, sobre
todo por com-partir las experiencias
cercanas bien allegadas y enraizadas en el
vivir diario. La intensidad está adherida a lo
sagrado, patrón de venera-ción y respeto con
todo lo que tiene vida y la hace posible.
Las narrativas míticas tienen este trasfon-do,
esta ideología, esta religiosidad de portar
alusiones a viejos mandatos y saberes que vie-
nen rodando de generación en generación. Por
eso los discursos fundacionales están cu-biertos
con esa atmósfera que se vuelve cifra, cuya
esencia y trascendencia imposibilita el
entendimiento si nos acercamos, peor aún, con
una racionalidad ajena a sus orígenes. En los
mundos andinos y amazónicos la vida es el
reflejo de lo que diseñan las ceremonias ri-
tuales. En realidad, todo tiene un lugar, hay un
orden establecido, pero es un ordenamiento
sujeto a los dictámenes de los rituales.
Los corpus de discursos míticos regiona-les
que hemos recopilado, creemos que están
abriendo las puertas del entendimiento ha-cia
esas culturas. Por supuesto, determinadas
narrativas míticas configuran una unidad
espiritual, un fuerte bloque y enroque don-de
se asientan esa identidad cultural. Hay un
espacio, una filosofía que además de hacerlos
únicos y universales, los hace compartir cono-
cimientos sobre el punto que los rodea.
Por eso en las ceremoniales rituales no
solo se concentran tantos discursos míticos
funda-cionales, sino son lugares y momentos
donde se contiene sus modos de ver el mundo,
su vi-sión del tiempo y la vida misma queda
suspen-dida en esos actos celebratorios que se
dan en los rituales andinos.
Al dar una mirada hacia el pasado a través
de los grandes discursos fundacionales que
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Dimas Arrieta Espinoza, Daniel Conche Zuta
nos han dejado nuestras culturas prehispáni-cas,
creemos que allí se guardan mensajes que están
ocultos. Entonces, como problema prin-cipal
tenemos ¿podemos descifrar esas narra-tivas
míticas? Luego, ¿es posible poner el pasa-do
mítico al servicio del presente? ¿Es posible
conocer los mensajes de nuestros ancestros a
través de sus mitos fundacionales? ¿Cómo se
configuran las identidades regionales en estos
discursos fundacionales? ¿En las narra-tivas
míticas hay mensajes que nos han deja-do
nuestras culturas prehispánicas? En esta
investigación se han estudiado diez discursos
fundacionales que hemos escogido de acuerdo a
nuestros gustos y preferencias. Por supuesto,
tanto en la costa, sierra y selva existen bosques
culturales, cuya abundancia de mitos, leyen-das
y cuentos están en la tradición oral.
Por otro lado, nuestra investigación se ha
justificado por las siguientes razones: a). Por
la gran riqueza en las narrativas míticas con la
que cuenta este país, puede ser la conexión o
el cordón umbilical con nuestras culturas pre-
hispánicas. b).La totalidad de discursos que
hemos estudiado, hace siglos han sido fijados
en el blanco y negro de la escritura, más uno
que lo hemos recogido en la sierra piurana de
gran valor histórico y cultural. C).Un discur-
so fundacional es un muestrario de hechos y
acontecimientos de épocas que marcaron
nuevas experiencias para las antiguas civili-
zaciones. Son los orígenes de las andanzas de
los primeros hombres que lideraron aquellas
comunidades culturales.
De esta manera, en los objetivos genera-
les que hemos alcanzado en este estudio son:
1. Revisar las narrativas míticas para ver si es
posible poner el pasado mítico al servicio del
presente. 2. Encontrar los mensajes de nues-
tros ancestros a través de los mitos fundacio-
nales. 3. Sistematizar la formación de valores
y ver cómo se configuran las identidades
regio-nales en estos discursos fundacionales.
En consecuencia, dentro de los objetivos
específicos que hemos alcanzado en el estudio
son: 1. Encontrar una propuesta para la for-
mación de una identidad cultural. 2. Encon-trar
los valores con los que se impusieron los líderes
de los grandes discursos fundaciona-les. 3.
Deslindar, dentro de este proceso, las diversas
narrativas míticas que existen en las regiones
del interior del país. 4. Sistematizar dentro de
los discursos fundacionales la pro-puesta de la
formación de valores. 5. Proponer en este
corpus de discursos fundacionales, el mapa
mítico del Perú que configure la diversi-dad
cultural y espiritual del país.
Método
Hemos tratado, en lo posible, de adecuar
un método coherente para el problema en
cuestión. Por lo tanto, hemos especificado los
instrumentos de estudio como su método.
1. Ámbito
El ámbito temporal de estudio
corres-ponde a las diferentes
épocas en que han sido fijados
estos discursos fun-dacionales.
2. Materiales
1. Tumbe y su linaje
2. El origen de las Huaringas
3. Walac
4. Naylamp
5. Tacaynamo
6. Los dioses Huaris - Chavín
7. El discurso del Huarochirí
8. Wallalo Carhuincho, dios
de los Huancas
9. El mito del Kon
10. El reformar del mundo
Este corpus pertenece a las diferentes re-
giones de la geografía peruana. No hemos
considerado a los mitos fundacionales ama-
zónicos porque los consideramos para otra
investigación, sobre todo que, guarde cohe-
rencia a la línea de investigación que estamos
proponiendo. Este universo mítico, armado por
ciertas características ya mencionadas, no es
único, pueden y existen otros corpus de dis-
cursos fundacionales de iguales características
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El mapa mítico del Perú en diez discursos fundacionales
que pueden armarse de acuerdo a los
gustos que tenga el investigador. Pero esta
es la mues-tra de 10 mitos con la cual
hemos decidido trabajar.
Instrumentos
Solo en el mito fundacional “El origen de
las Huaringasseñalamos la ficha de registro.
Se recogió en la sierra piurana en 1991, de
boca del curandero Rumualdo Machado. Nos
dio tres versiones distintas en tres momen-tos
distantes. Hemos hecho un comprimido para
obtener una mejor localización de los
acontecimientos. Los nueve discursos restan-
tes están en antologías de libros de tradición
oral, y en libros especiales que inventariamos
en la bibliografía, como el “Manuscrito del
Huarochiritanto en la versión Quechua cas-
tellano de José María Arguedas (1989) como
de Gerald Taylor (2008).
La totalidad de discursos que hemos estu-
diado, hace siglos han sido fijados en el blanco
y negro de la escritura, más uno que hemos
recogido en la sierra piurana de gran valor
histórico y cultural. Los instrumentos teóri-cos
empleados están desde la categoría de la Cifra y
la trascendencia (Jasper, 1993), hasta la
racionalidad andina de Estermann (1998). Del
mismo modo, el acontecimiento de Ba-diou
(2003), para hallar los grandes hechos que han
fijado las identidades en los universos
prehispánicos. El análisis y la interpretación se
hicieron al tomar en cuenta un método in-
terdisciplinario que comulga con los estudios
pertinentes de la teoría literaria.
Hemos revisado estos discursos fundacio-
nales a través del análisis de la hermenéutica
literaria y todas las recomendaciones que nos
dan, como ciencia, los Estudios Literarios.
Los diez discursos fundacionales han sido
recopilados de diferentes antologías de tradi-
ción oral, los cuales ponemos en la bibliogra-
fía. Solo tenemos un texto que lo hemos re-
cogido hace algunos años en la sierra piurana.
Resultados
Revisando las narrativas míticas, vemos que
la imaginación es parte de la naturaleza humana.
No podemos estar siempre en la mis-ma orilla,
somos constantes, continuamente nos buscamos,
cambiamos. Por eso es posible poner las
narrativas míticas al servicio del pre-sente. Así,
lo han demostrado nuestras cultu-ras milenarias,
sobre todo al poner su fijación hacia otros
espacios siderales, interiores como exteriores, de
cuyo recipiente textual extraían vastas y
profundas informaciones.
Por eso encontramos mensajes de nuestros
ancestros en estos mitos fundacionales. Parte
de la imaginación, actual del hombre andino,
es herencia de civilizaciones milenarias, no
olvidemos que “El nombre y el nombrar des-
empeñan ciertamente un papel peculiar en
ella. En el misterio de los nombres míticos se
encierra algo de invocación y de enigmática
presencia […] Nombrar es como aludir a lo
que se puede narrar (Gadamer, 1997, p. 31).
El análisis pertinente de cada discurso fun-
dacional obedece a las orientaciones que nos
dan la hermenéutica literaria y en especial la
semiótica para ver que signos y mensajes
están configurados en este cada discurso.
Algunas culturas matrices del Perú, como
la Chavín, la distancia y lejanía desde la ex-
tinción de su cultura, hace imposible que al-
cancemos los mensajes y significados de sus
narrativas míticas. Para salvar las distancias y
trasladarnos a la riqueza de sus auténticos
contenidos, proponemos la transversalidad
discursiva que nos ayudaría a ubicarnos en la
peregrinación de esos discursos en todos los
tiempos, hoy hechos cifra, tanto en sus narra-
ciones míticas, como en la iconográfica, cuya
trascendencia nos sigue provocando asombro
de su lucidez, muchas veces no la entendemos
pero sí sentimos esos destellos.
También encontramos una sistematización
de valores que configuran las identidades re-
gionales en estos discursos fundacionales. Nos
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Dimas Arrieta Espinoza, Daniel Conche Zuta
han dejado otras planicies para la lectura que
no está en la grafía occidental, valerosa tam-
bién que se encuentra en los libros, sino apro-
piémonos de los sentidos de significación de
sus signos ¿qué nos quiere decir esta Estela de
Chavín, construida hace tres mil quinientos
años? ¿Qué lecturas podemos hacer? ¿Plani-
cie textual o representación de algún mito del
dios Huari? ¿Quiénes han sido estos artistas o
escritores que supieron ocultar en alguna ci-
fra y transformar en signos semióticos algún
mensaje o sentir? ¿Q trascendencia tenían
estos símbolos en las piedras, o son voces que
nos hablan?
Sentimos escalofríos hasta en nuestras
al-mas, también impotencias porque muchas
puertas del entendimiento se cierran porque
su trascendencia enceguece no solo los ojos
de nuestra sabiduría, sino la lejanía misma
blo-quea nuestra hermenéutica.
“En cuanto que se trata de narraciones
míticas, de leyendas orales y de tiempos
remotos, entra en juego un interés dis-
tinto por lo narrado, no solo la amplia-
ción del propio conocimiento del mun-
do, sino un interés ‘trascendental’ que
está por encima de todo lo experimen-
table. Es cierto que lo narrado es tratado
siempre como algo que ha acontecido y,
en esa medida, es algo pasado. Pero al
mismo tiempo la referencia al presente y
a los oyentes del mensaje mítico tiene
carácter constitutivo” (Gadamer (1997, p.
34).
Entonces, abramos más espacio, vayamos no
a las narrativas míticas de los Nazcas y sus
mensajes, sino a sus gigantescas iconografías, a
esos retratos en las inmensas pampas ¿qué nos
sugieren sus líneas? Lamentablemente, no he-
mos encontrado mitos fundacionales, no hay
discursos que nos proporcionen esa “venera-
ción cultural”, pero parte de su territorio está
tatuado con mensajes de culto y veneración
porque su trascendencia y su cifra oculta los
mensajes de esa viejas civilizaciones que nos
han dejado. Por otro lado, revisemos la icono-
grafía muchik, ¿qué relatos orales y fantásticos
nos cuentan, ya sea en los huacos, en los cán-
taros sagrados, viejos soportes de información
que permanecen todavía como instrumentos de
fijación en ciertas comunidades norteñas? Pero
el gran legado que tenemos y que lo he-mos
incorporado en nuestro corpus de los diez mitos
fundacionales para estudiar el mapa mí-tico del
Perú, está en: Naylamp y su linaje como uno de
los discursos más ricos que configura la unidad
cultural del Norte peruano.
Discusión
Todavía, los peruanos, podemos tener puntos
de concentración con nuestras culturas
prehispánicas, ¿qué son pues los relatos orales:
los mitos, los cuentos, las leyendas? Discur-sos
que configuran y garantizan el poder de
imaginación que tenían nuestros ancestros. El
mito del Naylamp en Lambayeque, de Walak en
Piura, el Tumbe y su linaje, en Tumbes, y El
origen de las Huaringas, en la sierra piura-na
del norte peruano. ¿De dónde vinieron? ¿Cómo
llegaron? El discurso mítico del gran Sinonés,
en la sierra piurana ¿Cómo llegaron toda una
familia de sacerdotes guayacundos y místicos,
grandes lectores de los astros y de la vida
misma? ¿Qué misterios todavía guarda este
país? ¿El origen de los incas y sus grandes
fortalezas, todavía podemos seguir pensando en
lo que sugirieron los cronistas? ¿Qué hay más
allá de esos discursos que impusieron los
primeros visitantes?
Por lo tanto, aquí tenemos el corpus
para resolver todos los cuestionamientos y
pregun-tamos qué formulemos:
1. El Tumbe y su linaje. Se trata de un dis-
curso transversal que totaliza la visión del
antiguo Perú, donde se configuran perso-
najes, hechos y acciones, con enumeracio-
nes de pueblos que se desarrollaron. De
toda esta historia, Tumbe fue el inicio de la
generación que dio origen a los incas del
Perú. Se funda un pueblo en honor a él. Se
relatan una serie de hechos. En este
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El mapa mítico del Perú en diez discursos fundacionales
mito fundacional hay un romance, entre
Ciguar y Guayanay; estos huyen de sus
pueblos para concretizar esa unión.
2. El origen de las Huaringas. Provocador
discurso fundacional; exposición de he-
chos guerreros que provocaron luego la paz
y el reencuentro de tres culturas: Hua-ri,
Caxas e Inca. Este discurso lo hemos
recogido en 1992, en el distrito de San Mi-
guel de El Faique al maestro Rumaldo Ma-
chado. Hemos escogido de varias versio-
nes, del mismo maestro curandero. Este
mito fundacional nos da un interesante
campo semiótico, pues no solo explica la
religiosidad milenaria del hombre de la
sierra piurana, sino, la existencia de una
sólida nación, que permanece viva en la
tradición a través de las ceremonias ritua-
les que se realizan alrededor de las lagunas
Huaringas. De las tres culturas nació una
sólida y rica, que se enriquece de ambas
tradiciones. Buscaron un centro, es decir,
un mando central que salió de las tres, y
desde allí bautizaron a todo el complejo de
lagunas, que van desde Huancabamba hasta
el Nudo de Loja como Huaringas; en honor
a esa reconciliación. Se dispuso que el que
nace y se baña en esas aguas nazca de
nuevo. Ese es el camino a las Huarin-gas.
Los curanderos actuales toman el ca-mino a
las Huaringas como el encuentro con
nosotros mismos, allí va el ser huma-no y
se encuentra como persona.
3. Walak. En lengua tallán significa: “el ojo
lumínico”, que nos mira desde la lejanía.
Walak, manda a su hijo Men Noc para
transformar al reino del Pihurja (Piura).
Baja desde una montaña consciente de su
responsabilidad para iniciar nuevos tiempos
en la vida de los hoy piuranos. Si Naylamp
llegó desde el mar, lo mismo Ta-caynamo,
Men Noc (el gran pájaro erran-te) llegó
desde el mar y subió una monta-ña, después
descendió hacia las planicies.
4. Naylamp y su linaje. Es enviado por el dios
Yampayec para civilizar a la comuni-dad
muchik. Trae este discurso, para esta
comunidad cultural todo un sistema de
valores que fundan un nuevo horizonte
cultural. Un discurso que mejor configura la
nación Mochica, casi abraza toda una macro
región: Tumbes Piura, Lambayeque
y Trujillo.
5. Tacaynamo. Discurso fundacional con
evidentes singularidades. Es enviado
por el dios Chimor para transforma a
los mo-ches en un cultura agrícola y
poderosa para las conquistas.
6. Los dioses Huaris-Chavín. Mito recogido
por el sabio Santiago Antúnez de Mayo-
lo. Nos dice que salieron de la boca de un
volcán seres gigantes a deambular por el
mundo, seres mitológicos que los chavín
supieron representarlos en su iconografía
creando espanto y admiración por su arte
y su ciencia.
7. El discurso del Huarochirí. ¿Qué signi-
fican los discursos orales del Manuscrito del
Huarochirí, recogido y escrito en so-porte
fonológico andino nada menos que en 1608,
por el extirpador de idolatrías Francisco de
Ávila? ¿Qué representan esos personajes
dentro de la literatura fantásti-ca? Creo que
nos quedan amplios márge-nes para la
reflexión y la investigación, so-bre todo
cuando iniciemos los auténticos proyectos
para tender los rieles que nos lleven a la
reconciliación y el encuentro con nosotros
mismos como peruanos.
8. Wallalo Carhuincho, el dios de los
Huan-cas. Mientras en el mundo de la
cos-ta y la sierra limeña, este personaje
es expulsado por sus intrigas y perver-
sidad, en la sierra central, los Huan-cas
lo veneran como su dios protector.
9. El mito de dios Kon. Discurso fundacional
tan antiguo como las mismas civilizacio-nes
peruanas, un mito transversal que ata-ñe
solo a la costa peruana. Kon es el dios del
agua, que impone su imperio religioso en
los inmensos valles desérticos. Toda una
simbología estratégica para el hombre de la
costa peruana.
10. El reformador del mundo
Un mito fundacional que configura la na-
ción Inca, nos habla del retorno del Pa-
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Dimas Arrieta Espinoza, Daniel Conche Zuta
chucuti, es decir, quinientos años de luz y
quinientos años de oscuridad para los pue-
blos afincados a la confederación inca-an-
dina. La luz y oscuridad signadas que nos
habla este viejo mito se refieren a la pros-
peridad, el florecimiento y abundancia.
Conclusiones
En estos discursos fundacionales existe
una orientación que va más allá de la expli-
cación, sobre todo, del origen de las cosas,
la presencia de los pueblos, de las naciones,
cómo se unificaron y a qué acuerdos lle-
garon en sus inicios. Hay que recordar que
estos discursos, presentan elementos que no
giran hacia un acercamiento concep-tual,
sino que el discurso mítico se remi-te a lo
metafórico, esto a una pluralidad de
sentidos. Lo mítico es primero, es anterior al
discurso. Por eso, en estos discursos po-
lifónicos, el simbolismo enuncia y nos con-
lleva hacia la magia de la narración mítica.
Por ejemplo, el hombre andino prehispá-nico
y el contemporáneo, antes de iniciar sus
desplazamientos contemplan en el mes de no-
viembre los cielos. Si las Pléyades (ellos las lla-
man Las Siete Cabrillas), aparecen en la Cons-
telación de Tauro, entonces, va haber bastante
agua y empiezan a preparar la tierra. Pero, si no
salen, la experiencia dice que, se avecina un año
seco, sin agua para las siembras. En esta
comunidad andina el pasado sigue vivo en el
presente. Los ancestros no han perdido su es-
pacio de influencia en sus descendientes.
Los viejos discursos míticos fundaciona-
les adquieren nuevos sentidos en la comuni-
dad con el sincretismo cultural en que hoy
se vive. Tales narrativas han emprendido,
desde siempre, varias empresas pedagógi-
cas en los habitantes de nuestros pueblos. El
discurso mítico andino fundacional, por lo
tanto, no es conceptual, no define, no im-
pone argumentos de aclaraciones, sino que
apuesta por lo simbólico, por la metáfora y
la imagen.
Rebasa lo racional, es decir, el soporte -
gico queda fuera del juego, pues la rigidez de
una interpretación (bajo estos parámetros), no
tiene anclaje en estos discursos, más bien sus
acercamientos apuestan por la recreación y, en
ella sale, como bombardas, una serie de
enunciados que no nos dicen directamen-te
sus significados, pero sí indirectamente.
La columna vertebral de la tradición es su
discurso, sobre todo, porque es el vehículo y
soporte para iniciar los caminos del entendi-
miento y la exploración hacia el conocimien-to.
El tiempo lingüístico verbaliza una cultu-ra, la
actualiza, la regenera, le impone nuevos eventos
vigorizándola con un orden semánti-co y
sintáctico en su interacción. También esto
posibilita que una cultura sea un objeto palpa-
ble, por supuesto, en cada acto de habla de los
miembros de esa comunidad cultural. No nos
interesan las historias que nos cuentan, sino, la
información como potencial de conocimien-to,
todo ese mundo implícito que está más allá del
argumento de esa historia, es decir, la parte
pragmática, lo que está más allá de las palabras,
en el mismo contexto de donde se ha extraído
ese discurso. Lo mítico está antes del discurso
(ha sido experiencia), en el centro del discur-so
(es tradición) y después del discurso (por la
transferencia lingüístico, por esa transversali-
dad discursiva que llegar hasta nuestros días).
En consecuencia, creemos que la imagi-
nación no solo se ha cultivado en el mundo
andino sino con mayor elaboración en las
culturas amazónicas, donde la realidad pierde
su rastro, porque en ella no entra esa raciona-
lidad que nos han enseñado con parámetros
occidentales. De ahí ha salido una interesante
propuesta a raíz de estudiar los grandes mitos
amazónicos, Jeremy Narby hace una propues-
ta en su libro: La Serpiente Cósmica, el ADN
y los orígenes del saber (Lima: Takiwasi y
Ra-cimos de Hungurahui 1997), con diez años
de investigación, reúne suficientes indicios
para convencerse de que la respuesta a este
enigma: ¿de dónde procede el saber o cono-
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El mapa mítico del Perú en diez discursos fundacionales
cimiento?; procede del ADN, esto se obser-va
en las alucinaciones con ayawaska, afirma
este científico. Por otro lado, la imaginación,
madriguera de la sabiduría, nos ha permiti-
do a los seres humanos ir quemando etapas,
conquistando estados; niveles de conciencia
para poder emanciparnos de ciertas atadu-
ras propias de nuestra estrechez biológica.
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