Stefan Ziemendorff
Si bien las atribuciones que enumera
Kel-ton son del todo correctas, es obvio que
hay toda una serie de características de la
momia que faltan, especialmente la posición
fetal. Como Gauguin usa está en todas las
demás figuras inspiradas en la momia,
caben dudas sobre la hipótesis de Kelton.
Sin embargo, estas dudas podrán disiparse
tomando en cuenta la fecha de creación de la
obra: antiguos fechados indican el año 1889
(Gray, 1980), mientras que Kelton supone que
Gauguin creó la obra después de regresar de
Martinica a fines de 1887 o comienzos de
1888. Su argumento principal es el supues-to
intento de Gauguin de autorretratarse en la
obra, y ciertamente Epave Humaine tiene
rasgos de Paul Gauguin de esta época: Tenía
el cabello largo y sobre todo su cuerpo estaba
marcado por la malaria que contrajo en su via-
je a Panamá y Martinica. Gauguin describe su
estado físico de forma más concreta a su espo-
sa en una carta desde Martinica:
“Actualmente mi cuerpo es un esqueleto.”
(Gauguin, 1992, traducción propia).
Como se ha podido probar más arriba,
Gauguin vio y dibujó la momia a fines de 1887
o comienzos de 1888. Es casi inconcebible que,
bajo la impresión reciente de la momia, crea-ra
casi al mismo tiempo una obra con rasgos de
esta sin haber pensado en ella. Asumiendo que
el razonamiento de Kelton sobre la fecha sea
cierto, daría también la explicación por qué esta
obra es marcadamente diferente de las demás
figuras inspiradas en la momia, ya que Gauguin
creó las primeras obras con las figuras
femeninas inspiradas en la momia en la segunda
mitad de 1888, es decir unos ocho a diez meses
después.
Adicionalmente, hemos visto más adelan-
te que Gauguin se estilizaba tanto en su arte
como en su discurso como indio o inca en esta
época, y si seguimos nuevamente a Kelton en
su argumentación que Gauguin trató de re-
tratarse a sí mismo, no debe sorprender que lo
haga aludiendo a la momia para resaltar su
prosapia peruana.
Por eso, se puede – aunque sea con leves
dudas – incluir Epave Humaine en la lista
de las obras inspiradas en la momia
Chachapo-yas, llegando así a un total de 23
obras basadas en la momia, las cuales se
muestran en su to-talidad en el Anexo 1.
Por supuesto, no todas figuras tienen el
mismo grado de semejanza con la momia, ya
que el artista no trató de representar la momia,
sino la usó de fuente de inspiración. Por ello, la
tabla siguiente que resuma la comparación de
las distintas figuras creadas por Gauguin con la
momia debe de ser tomado en cuenta exclu-
sivamente conjuntamente con el contexto de las
obras descritas más adelante.
Conclusiones
Se ha mostrado la continuidad del uso ar-
tístico de la imagen de la momia Chachapoyas
por Gauguin en un total de 23 obras y por un
lapso de 10 años (entre 1888 y 1898), más de la
mitad de su período como pintor profesional
y así el legado más prominente de su pasado
peruano. Aun al final de su vida, en 1903, dice
en sus memorias: “Las momias del Perú son
famosas.” (Gauguin, 1920, traducción propia).
El conjunto de la influencia peruana, consis-tía
en la momia Chachapoyas y la cerámica
norperuana sobre su arte podrá ser definido
entonces como una de sus principales fuentes de
inspiración, solo detrás de sus influencias
polinésicas y bretonas, superando la impre-sión
que tenían otras culturas exóticas sobre el
pintor, por ejemplo la de Java, Japón y Egipto.
116 | Cátedra Villarreal | V. 2 | No. 2 | julio-diciembre | 2014 |