Pluri-versalismo transmoderno decolonial en lacrisis
civilizatoria: Una lectura clave a Grosfoguel
Pluri-versalismo transmoderno decolonial in the crisis civilizatory:
A fixed reading to Grosfoguel
Recibido: febrero 13 de 2019 | Revisado: marzo 15 de 2019 | Aceptado: abril 12 de 2019
Franklin américo canaza-choque1
ABSTRACT
The enormous burden that represents the
planetary crisis
to which humanity has brought it on a canon epistemic
occidentalocéntrico requires a replica. For Ramón Grosfoguel, to
change the geopolitics of knowledge of the modern world system/
colonial capitalist/ patriarchal by a look and positioning structural
from the pluriversalismo transmoderno decolonial, is to find
in the package of power relations not only contents economic,
political and military, but a wide range of articulations that
were buried by a eurocentric modernity. In this theoretical-
reflective text is analyzed in a concise way the deployment of the
studies of Grosfoguel, who is positioned within the framework
of decolonization and of a critical dialog intercultural North-
South Global. Apodícticamente, its decolonial cut is a rupture
with the monotopic universalism eurocentric.
Keywords: Epistemology, border thinking,
transmodernity,
universalism, Ramon Grosfoguel
RESUMEN
La enorme carga que representa la crisis planetaria al que
la humanidad la ha acarreado sobre un canon epistémico
occidentalocéntrico requiere de una réplica. Para Ramón
Grosfoguel, cambiar la geopolítica del conocimiento de sistema
mundo moderno/ colonial capitalista/ patriarcal por una mirada
y posicionamiento estructural desde el pluriversalismo
transmoderno decolonial, es encontrar en el paquete de
relaciones de poder no solo contenidos económicos, políticos y
militares, sino una amplia gama de articulaciones que fueron
soterrados por una modernidad eurocentrada. En este texto
teórico-reflexivo se analiza de manera sucinta el despliegue de los
estudios de Grosfoguel, quien se posiciona dentro del marco de la
de-scolonización y de un diálogo crítico intercultural Norte-Sur
Global. Apodícticamente, su corte decolonial es una ruptura con el
universalismo monotópico eurocéntrico.
Palabras clave: Epistemología, pensamiento fronterizo,
transmodernidad, universalismo, Ramón Grosfoguel
1 Universidad Nacional del Altiplano Puno Perú.
Email: Leo_123fa@hotmail.com.
DOI: http://dx.doi.org/10.24039/cv201971326
Cátedra Villarreal | Lima, Perú | V. 7 | N. 1 | Enero - Junio | 2019 | e-ISSN 2311-2212 21
Introducción
La idea aquí consiste en desplegar los alcances de los
estudios del sociólogo, antropólogo y filósofo
puertorriqueño Ramón Grosfoguel (Puerto Rico-EEUU),
que se localizan y se inscriben en el marco de la
descolonización de las ciencias sociales y de un pensamiento
crítico fronterizo decolonial desde un diálogo
intercultural Norte-Sur global. El teórico crítico es
integrante del Grupo Modernidad/ Colonialidad (Grupo M/C)
y, asimismo, es lector de Wallerstein, Anzaldúa,
Haraway (estos tres de EEUU), Fanon (Francia), De
Sousa (Portugal), Quijano (Perú), Harvey (Inglaterra),
Mignolo (Argentina-EEUU), Dussel (Argentina-México) y
otros. En este trabajo se proyecta su quehacer teórico
de rediseñar desde un “cuerpo-político del
conocimientodel “otro” / periférico/ racial/étnico/ sexual
subalternizado y de una cartografía distinta las
relaciones de poder centro. En tal sentido, en la filosofía
grosfogueliana el giro decolonial es indispensable para
la rotura con el universalismo monotópico eurocéntrico.
La primera parte es un breve recorrido a la
categorización de pluri-versalismo transmoderno
decolonial. El filósofo del Departamento de Estudios
Étnicos de la Universidad de California en Berkeley (USA),
está convencido de que la visión de un mundo pluriverso es
el soporte de mayor trascendencia para los pueblos de la
alteridad y que, además, este forma parte de un nuevo
constructo desde la mirada del Sur. Consecuentemente, no
extraña que una de las demandas para descolonizar la
posicionalidad privilegiada de occidente, tal como precisa
Grosfoguel (2012, p. 102), conviene tomarse “en serio el
conocimiento crítico producido por y desde el Sur Global”.
La segunda parte gira en torno al momento complicado
que toca transitar a la humanidad en la era del capitaloceno.
En este apartado no solo tomamos en cuenta la
teorización de Grosfoguel, sino que también para
enfatizar el momento de desbalances sistémicos se
consideran los alcances de Estermann, De Sousa,
Vega, entre otros. Finalmente, se concluye que la obra
de Grosfoguel, es ineludible en el saber
multidisciplinario, tal diversidad epistémica es esencial a
la hora de incorporar conocimientos y experiencias de
culturas no-occidentales. En ese sentido, a pesar de
que la aurora tiene fricciones oscuras y nebulosas, esto
apenas empieza a tomar forma. Grosfoguel (2011, p.
107-108) es claro al mencionar que “necesitamos crear un
mundo con una nueva estructura de poder donde
Occidente no domine ni explote al resto del mundo”.
Pluri-versalismo transmoderno
La mayoría de las discusiones con las que inicia
Grosfoguel giran en torno al posiciona- miento filosófico
cartesiano del “yo pienso, luego existo”, para
Grosfoguel, este constituye un fundamento de larga
tradición del pensamiento acerca de lo universal de
contenido ontológico y epistémico que terminan por
reemplazar la mirada divina de Dios, por un “yo” que es
verdadero-totalizador y que va más aldel tiempo y el
espacio. De manera equivalente, el fundador de la
filosofía moderna René Descartes hacía que los
atributos del “Dios cristiano” quedasen localizados en el
“sujeto” sin condicionarse por ninguna otra particularidad del
conocimiento (Grosfoguel, 2008; 2013). Esto es, un “yo”
que se asume y reproduce como conocimiento desde un no-
lugar y un no-tiempo con criterio de validez en las
formaciones de los cuerpos sociales no-occidentales
(Grosfoguel, 2013). Es decir, lo que Descartes hizo, es
vaciar al sujeto de toda determinación espacial o
temporal e ir más allá del “límite espacio-temporal en la
cartografía de poder mundial”, es un poder que se erige
a partir de un sujeto individual monólogo interno sin
ninguna relación dialógica con el “otro” social (Grosfoguel,
2008, p. 201).
Hecho, que históricamente ha permitido al hombre
occidental hacer verdad universal su conocimiento,
llegando a descartar lo no-occidental acusándolo de
particularista e incapaz de alcanzar la universalidad. Tal
estrategia, como lo indica Grosfoguel (2006), ha sido
esencial en la construcción de un pensamiento superior de
dominación, expansión y exclusión del proceso
histórico de la gente sin escritura, sin historia, sin
desarrollo y sin democracia. Cabe agregar que sobre
el enunciado del “yo pienso, luego existo” desde
Ámsterdam, en la sólida interpretación de Grosfoguel
(2013), este quedaba como único-superior y anulaba
cualquier otra posibilidad de estructura epistémica
que no fuera occidental. Como consecuencia, se
daba forma a la otra cara del “yo pienso, luego
existo”, por un “no pienso, luego no existo”, en donde
todos los sujetos considerados inferiores
permanecían en duda por su humanidad.
A este entramado es a lo que el filósofo francés
Frantz Fanon (1925-1961) cataloga como una jerarquía
de dominación global de superioridad/inferioridad sobre
la línea de lo humano, es decir, quienes habitan y se
encuentran por sobre la línea de lo humano son socialmente
reconocidos como seres con subjetividad
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y de derechos, mientras que las personas que se ubican
por debajo de la línea, son consideradas sub-humanos,
en el que su humanidad está cuestionada y, por tanto,
negada. Las zonas del ser y no-ser, entiéndase esto
como una posición de las relaciones raciales de poder
entre centro-periferias. Y como ya aclara Grosfoguel,
la “interseccionalidad” de las relaciones de clase,
sexualidad y género ocurren en ambas zonas de
manera heterogénea. La vida dentro de cualquier
zona no es igual, cada una vive conflictos de
opresión no-racial y, que además, en cada espacio
de manera diferenciada existen formas de poder
administrar dicho conflicto (Grosfoguel, 2012).
Bajo esta línea, a partir de los estudios a Aimé
Césaire, Grosfoguel (2008) menciona que para acabar
con este universalismo abstracto “descarnado
particular de un sujeto blanco-europeo-masculino-
heterosexual y que aspira a un diseño global hegemónico por
todo el mundo camuflando la coexistencia de todos los
particulares, urge cambiar la geografía de la razón por
otra que contemple y reconozca esta coexistencia. Sin
embargo, un punto clave en la filosofía grosfogueliana,
es que cualquier tipo de cosmopolitismo que se quiera
construir desde el universalismo abstracto de la ego-
política del conocimiento es inherentemente de diseño
imperialista/ colonial, y que, a su vez, este, de manera
intrínseca considera de inferiores a todas las
epistemologías no-occidentales.
Para Grosfoguel (2013) es sobre los cuatro
genocidios/ epistemicidos del siglo XVI y a finales del
XVIII, que el canon del pensamiento occidental de hombres
de cinco países (Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y
los EEUU) se geolocalizan en el centro del sistema-
mundo moderno/colonial como privilegio y autoridad por
sobre todo pensamiento particular, quedando así estas,
excluidas de las estructuras del conocimiento de una
modernidad eurocentrada. Empero, esto no significa
que no haya nada afuera del adentro absoluto y
tradicional. Grosfoguel (2013) acentúa que a pesar de
que los no-occidentales fueron afectados por el
proyecto genocidio/epistemicidio colonial occidental, la
vida del pensamiento indígena, judío, musulmán,
africano y de “Otros”, aún persisten con una exterioridad
relativa dusseliana que los posibilita a no perder la esperanza
de encontrar un mundo transmoderno.
Dentro de este marco, Grosfoguel (2013, p. 53)
construye la idea de que “la diversidad epistémica
proporciona el potencial para que las luchas de
descolonización y despatriarcalización ya no estén
centradas en epistemologías y visiones del mundo
occidentalocéntricas”. Esta postura, de un mundo
pluriverso, indudablemente desancla elementos de
apropiación eurocéntrica para poder rediseñar a partir
de diversos cuerpo-sociales el sentido de comunidad
global, y por supuesto, acabar con la mirada monopolista del
saber provincial de hombres de cinco países.
Esta forma de entender, nos conduce a redelinear
el sentido pluriverso del mundo, de la democracia,
los derechos humanos, la política, la igualdad, etc.
Es decir, esto implica asumir en serio el pensamiento
crítico-fronterizo e impulsar proyectos decoloniales
que nos permitan encontrar diferentes direcciones
transoccidentales (Grosfoguel, 2013). De manera
que la idea de transmodernidad viene a ser desde
la óptica dusseliana un proyecto mundial, historicista y
cultural de diálogos simétricos que “se propone ver
desde el otro los fenómenos y discursos
hegemónicos que se producen y se enuncian desde el
centro”, es decir, este admite ser un quiebre del
eurocentrismo y que por su dinámica, se encamina hacia
una utopía heteroglósica (Ahumada, 2013, p. 7).
En ese sentido, lo transmoderno demanda transitar hacia
un nuevo pluriverso que reconozca la diversidad
epistémica a través del diálogo y de un compartir común
contra el capitalismo, el patriarcado, el imperialismo y la
colonialidad (Grosfoguel, 2013). De forma disímil, estas
categorizaciones geoglobalizantes también son
abordadas por el posmodernismo, corriente que según
Grosfoguel, es una invectiva de crítica eurocéntrica a
los propios fundamentos del eurocentrismo. Para el
filósofo, tal hecho representa reproducir “todos los problemas
de la modernidad/ colonialidad (Grosfoguel, 2008, p.
212). Ya que según este, dicho proyecto epistemológico
se encuentra atrapado en las demarcaciones del canon
occidental sin ni siquiera reconocer y considerar la alteridad
epistemológica de un mundo afuera relativo al
pensamiento occidental (Grosfoguel, 2006).
Por tanto, para Grosfoguel, el giro decolonial no es una
opción, sino una necesidad de supervivencia para el
planeta. Si nosotros no descolonizamos la manera de como
pensamos cosmogónicamente las relaciones de lo humano y las
otras formas de vida. Es probable que todo espacio
existente se disipe con la civilización. En ese sentido, el
filósofo entiende que es perento- rio buscar puntos
transdiciplinarios epistémicos que confronten y rompan los
problemas al cual está sujeto la civilización. Este viene a
ser uno de los grandes quehaceres y lecciones que funden
los decoloniales o mejor dicho la
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red decolonial múltiple para las generaciones que están y
se avecinan a escenarios agudos de la humanidad.
Colapso civilizatorio: bifurcación hacia el fin
Después de atravesar por la trilogía del sistema mundo
moderno capitalista de Wallerstein. Este mismo anuncia
que en la mitad del presente siglo, seremos testigos del
colapso del sistema-histórico preponderante. Tal crisis
terminal proyecta dos caminos que dependerán mucho del
éxito o fracaso de la agencia social y los movimientos
anti-sistémicos. Nada asegura y garantiza el futuro,
puede que en una alternancia se encuentre un nuevo
sistema histórico más justo e igualitario o uno más
explotador y asfixiante (Grosfoguel, 2007).
Antes de continuar con este apartado, es preciso
hacer un paréntesis a la enorme carga que representa
la crisis planetaria al que la humanidad lo ha acarreado sobre
un canon epistémico occidentalocéntrico. Para el
filósofo suizo Josef Estermann (2012):
Empezada la segunda década del siglo XXI,
nos vemos envuelto en una serie de crisis que por
primera vez en la historia de la humanidad se
juntan de manera explosiva y catastrófica, y que,
además, gracias a la globalización de los mercados, de
los medios de comunicación y de la contaminación, se
han mundializado: crisis financiera, crisis
económica, crisis de deuda estatal, crisis ecológica,
crisis alimentaria, crisis de valores, crisis
energética, crisis militar y crisis espiritual (p. 151).
Tal como señala Estermann, todos estos indicios globales
apuntan que en el presente el modelo civilizatorio se
resquebraja ante la mirada estupefacta de sus mismos
compuestos. Tales crisis en la tierra quedan anexados
entre sí, y dada la vastedad de su trayectoria, es una
crisis de proporciones sistémicas (Naveda, 2016), y que
en el transcurso opera de manera sinérgica una con
otras (Herrero, 2012), el peligro se va intensificando aún
más y cada vez con mayor gravedad. En última instancia,
de manera paralela a Estermann, no extraña que en las
transformaciones y el desarrollo del capitalismo neo-
extractivo, De Sousa (2014), evidencie la
contemporaneidad con escenarios devastadores para
quienes son más frágiles a tales impactos, por culpa de
una élite Norte global que camufla y disfraza el futuro de
la humanidad.
Es en esta razón, que se tiene a un capitalismo
arrogante, que profana en su política interglobal por
sobre los cinco continentes de que no existe límites al
futuro inmediato, y que para acabar con la crisis del
presente, urge retornar a las recetas económicas antes de que
se emprendiera la crisis de ahora (Vega, 2018). Es en
estos momentos, como dice Vega (2018) que:
Soportamos una crisis civilizatoria, que marca
la frontera de una época histórica en la que se ha
puesto en peligro la misma existencia de la
especie humana, conducida al abismo por un sistema
ecocida y genocida regido por el afán de lucro, la
razón de ser de la producción mercantil (p. 322).
La actual crisis civilizatoria no es de una percepción
de hoy, el conocimiento pluridisciplinario del saber hace ya
décadas que viene advirtiendo de los apuros y riesgos
al que la humanidad incurre. En consecuencia, como
afina Herrero (2012, p. 216) nos encontramos “ante una
crisis civilizatoria, que nos obliga a repensar y reconducir
nuestro actual modelo hacia otro que pueda ser viable y
justo”. Una de las réplicas a las contradicciones del
capitalismo avanzado, es desde ya la fusión de la
economía política y el marxismo ecológico, que
sugieren un mejor análisis a la ecología-mundo y de su
vasta negación en la era del capitaloceno (Escalera-
Briceño, Ángeles-Villa, & Palafox-Muñoz, 2018). No
obstante, no es suficiente con solo entender las
dinámicas y proyecciones que se originan por la depredación
de la naturaleza humana y no humana. Sino de rehacer
otra ética-ecológica civilizatoria que parta de un diálogo
intercultural Norte-Sur global.
Es indudable que se puede aprender mucho de las
epistemes que fueron encubiertas por un poderoso
imaginario/religioso/político/filosófico de vida
occidental. Como reafirma Vega (2018):
Hoy tiene más vigencia que nunca la construcción
de una civilización distinta al capitalismo que recobre
los valores de la justicia, la igualdad, el valor de uso,
la solidaridad, la fraternidad y otro tipo de relaciones
con la naturaleza y que rompa con el culto al consumo, a
la mercancía y al dinero (p. 324).
En ese itinerario se dirige la ecuación del filósofo
colombiano Augusto Ángel Maya, según este, un retorno a la
“tierra-casa, tierra-ethos, tierra-oikos”, es clave en el
sentí-pensar con la tierra (Noguera & Giraldo, 2017, p.
80), por ende, el pensar-ambiental es una condicionante
imprescindible para la formación de una civilización de
carácter ecológico-simbólico y el de construir un
pensamiento de “relaciones mundo-vitales” con el
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medio ambiente (Pineda & Noguera, 2017). Reconocer
esto, asume de que la naturaleza, lo humano y el
avance tienen sus límites (Herrero, 2012).
Conclusiones
Hasta aquí, se ha trascrito y explicado en parte sobre la
filosofía decolonial de Grosfoguel. Dentro de su pensar
epistemológico decolonizante existen puntos que
proyectan a anexar el saber periférico de América
Latina, África, y otros. Una alocución desde cuerpos
locales del Sur que abre y busca encontrar similitudes y
disimilitudes a través de espacios de diálogo con el
Norte global, en un marco de reconocimiento y respeto a los
múltiples saberes que fluyen desde las diferentes y
variadas regiones no-occidentales del planeta.
El pluri-versalismo transmoderno, es para
Grosfoguel el contrafuerte de mayor alcance para las
regiones de la alteridad, y que, además, este forma
parte de un nuevo constructo desde la mirada del Sur y
los no-occidentales. Cambiar y redefinir como
pensamos acerca de la política, economía, cultura,
democracia, derechos hu- manos, etc. Es un punto clave
en poder rediseñar el proceso histórico que se avecina,
la crisis sistémica del presente no puede reducirse a
una explicación alrededor de los contenidos que desdobla la
maquinaria capitalista en el mun- do, sino, que, en su
desenvolvimiento, esta se ha edificado con un
conocimiento eurocéntrico, ahí, el foco de análisis. En
tal sentido, el hablar de una crisis del capitalismo global,
es hacer alusión a una crisis del pensamiento eurocéntrico.
Para finalizar, los indicios y desbalances sis- témicos
que toca transitar a lo humano y no humano, conduce a que la
crisis del presente marcará de manera definitiva las
posibles op- ciones que las sociedades puedan asumir
entre la supervivencia o el final de ella. De manera
que, a pesar de que la aurora tiene fricciones os-curas y
nebulosas, esto apenas empieza a tomar forma.
Grosfoguel es claro en cuanto a su posi- cionamiento
sobre la diversidad epistémica y de construir un
poderoso imaginario decolonizante que asuma e
incorpore el vivir de los pueblos no-occidentales frente
al dominio global epistémico occidental.
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